a expolitoxicómanos convictos
La Misión BS, E. Morricone       
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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Cristiano como adjetivo

o eterne deus Es curioso esto de la crisis de los 40. Ahora, leyendo un post, recuerdo una época en la cual, especialmente, el adjetivo cristiano me parecía vacuo. Por ejemplo, cristiano en el amor: amor cristiano. Y preguntaba: qué es el amor cristiano? No es el amor? A todas las virtudes había que etiquetarlas como cristianas. Qué manía!, pensaba. A mí me vendieron que Cristo es el Hombre: el Hijo del Hombre, para ser más exactos. Y que Cristo revela el hombre al propio hombre. Identificado pues cristiano con humano, y esto no es ningún naturalismo, era una redundancia ir adjetivando todo de cristiano, máxime cuando con ello se enfatizaba un misterio y su resultado era el vaciamiento de significado del sustantivo afectado. Ahora, me pregunto de nuevo esta cuestión. La respuesta que obtengo es que el calificativo de cristiano es para la gente que vive en la Iglesia. Así la caridad cristiana es la que se vive en Cáritas, la paciencia cristiana es la que pasa por alto los retrasos del cura, del pastor,... y la que soporta los defectos de los demás con ocasión de las reuniones eclesiales, los cantos floreados del salmista,... y esas cosas. Y como la familia cristiana es Iglesia doméstica, todo este ambiente beatífico se traslada al hogar y todo es muy bonito. Pero cuando se pierde la onda... manda güevos, padre! Es tan bonita y dulce esta afectación que algunos la viven con connaturalidad inconsciente en grado admirable. Incluso cuando piensan en Política o en Ciencia. Nota: por cierto, el post que estaba leyendo era este.

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