a expolitoxicómanos convictos
La Misión BS, E. Morricone       
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domingo, 3 de agosto de 2014

El destino de Israel


Mi tía dice que los niños fallecidos son angelitos que ayudan a sus padres en la escalera al Cielo. Lo dice quien tiene tres angelitos de esos.


Los niños palestinos fallecidos son también nuestros ángeles. Tengámoslos presentes en nuestras vidas.

Dijo Simeón: "Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel".

Si rezamos por la conversión de Rusia, recemos también por la conversión de Israel. No solo para que deje de joder, que también, sino para que se convierta a su Salvador que es su gloria.

La sangre inocente derramada, el dolor y el sufrimiento causado, serán motivo para la conversión de Israel.
A poco que tomen conciencia de lo que han hecho...

Contemplemos sus almas, la de los israelíes y sus mandamases.
Al contemplar les estaremos mandando un mensaje por la vía espiritual, por la Comunión de los Santos, por el inconsciente colectivo o como quieras llamarlo. Les diremos lo tristes y defraudados que estamos con ellos; sentirán la amargura de su victoria; verán sus manos manchadas de sangre hermana y se dirán al derrumbarse "qué hemos hecho!?".

La Luz entrará en sus almas y en sus corazones. Se arrepentirán y llorarán sus tropelías.
Vivirán para reparar el daño y fomentar la paz, la paz interior, la paz entre los pueblos.

Cristo los abrazará.

Hoy es domingo



El domingo, día pascual.
Empieza en sus primeras vísperas (sábado tarde).

El domingo es un día de alegría.

La Pascua es la hora de la liberación, la hora de la vida.

El domingo celebramos el paso de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida.

Es un día que nos recuerda que el mal no tiene la última palabra. Un día que nos permite continuar en medio del dolor, en medio del desierto, en medio del éxodo hacia la tierra prometida: en medio de la Pasión de Cristo.

Un día en el que renovamos la alianza que Dios hizo con los hombres. Celebramos el compromiso y la Miseri-cordia de Dios para con nosotros.

Con la Misericordia viene la justificación (concepto teológico), la salud y la vida plena del alma, del espíritu y puede que hasta del cuerpo (diversas somatizaciones antes de enfermar realmente y, en contadas ocasiones, sanar también las enfermedades).
y con la justificación, la Justicia.

Pues... a semejanza de dios, nosotros.

Oración al Espíritu Santo

Inspirada por el himno en Latín “Veni Sancte Spiritus”, por Thomas Keating, monje cisterciense.


Ven, Espíritu Santo, derrama desde las profundidades de la Trinidad un rayo de tu Luz, esa Luz que ilumina nuestras mentes y, al mismo tiempo, fortalece nuestra voluntad para que sigamos esa Luz.

Ven, Padre de los pobres, de los pobres de espíritu, a quienes te deleitas en llenar con la plenitud de Dios.

Eres más que un dispensador de dones, has donado tu propio ser, el Don Supremo – el Don del Padre y del Hijo.

¡Eres el mejor consolador! ¡Qué huésped más encantador eres! Tu conversación, aunque en completo silencio, es en si misma toda dulzura. ¡Qué refrescantes son tus consuelos! Como una caricia, calman en un instante, disipan toda duda y tristeza.

En la ardua labor de combatir las tentaciones, allí estás Tú prometiéndonos la victoria. Tu presencia es nuestra victoria. Nuestros tímidos corazones son inducidos por tu inmensa suavidad a confiar en Ti.

En la más grande de todas nuestras labores, la lucha por la entrega total de nuestro ser, Tú eres nuestro reposo, nuestra paz, en la profundidad de nuestras almas.

En lo más caldeado de la batalla. Tu aliento nos refresca y calma nuestras pasiones rebeldes, aquietando nuestros temores cuando nos sentimos derrotados. Tú enjugas lágrimas cuando caemos. Eres Tú el que concede la gracia de la compunción y la esperanza sin reservas en el perdón.

¡Oh delirio de Luz bienaventurada! Llena lo más recóndito de los corazones de Tus hijos que Te son fieles.

Sin Ti, no existe en nosotros vida divina, o virtud alguna. Si nos privas de tu aliento, nuestro espíritu perecerá; no podrá volver a tener vida hasta que tus labios se posen sobre nues- tras bocas y soplen en ellas el soplo de vida.

Tu mano se posa sobre nosotros como rocío, sin embargo actúas con mano fuerte. Tan sua- ve como la más suave de las brisas, también Te encuentras en el remolino.
Como llamarada de una inmensa hoguera, consumes todas nuestras facultades –pero sólo para derretir la dureza de nuestros corazones.

Nos arrojas delante de Ti como hojas secas bajo el fuerte viento del invierno, pero sólo para que nuestros pies encuentren el sendero angosto.

Ahora derrama sobre nosotros torrentes de agua, como si fuese un viento de mucha fuerza, para que sean lavados nuestros pecados. Empapa con tu gracia nuestros corazones diseca- dos. Alivia las heridas que has cauterizado.

Otorga Tus siete sagrados dones a todos los que confían en Ti con esa confianza que sólo Tú puedes dar.

¡Concédenos la recompensa de la virtud, es decir, Tu propio Ser! ¡Concédenos perseverar hasta el fin! ¡Y luego, gozo eterno!
Amén.

La aventura interior y su Guía


El Espíritu Santo (es una persona como otra, especial pero persona) nos llevará y nos enseñará a contemplar, a hacer el silencio, a la escucha, a abrir nuestros sentidos del alma (silenciando por un momento los sentidos corporales): la escucha, como decía, el olfato, a mirar, a tocar, a gustar y degustar, a saborear,....

- para los nihilistas (ateos y demás):
Cuando hablo de Espíritu Santo, de Dios o de Cristo, consideren que todo lo que necesitan lo llevan dentro. Buscar fuera, anhelar cualidades ajenas,... enajena y toma nmbres como codicia, vanidad, egocentrismo, bucles mentales repetitivos,...
Dentro de nosotros, con ese silencio interior y esa contemplación, encontramos a nuestro verdadero yo.
Por ejemplo, cuando la cosas van bien y hay calma en nuestro ambiente, contemplar es disfrutar, es también conocerse y seguir conectado con nuestro ser interior.
Cuando hay problemas, solo desde esa calma interior encontramos el camino. Darle vueltas a la cabeza para dar con la solución es estéril y desgasta mental y sicológicamente.
El camino no se busca ni se contruye. el camino se encuentra, "nos llama". No se suele ver, vamos confiados con el Guía (caminante no hay camino).

La conexión con el yo interior, con nuestro corazón, no es permanente ni estable. Es el estado de santidad, de estar bendecido, como decimos los creyentes. Es como el amor, que hay que alimentarlo.

El volver a conectarse, a religarse (de ahí viene la religiosidad) es realmente la actitud que debe actualizarse a cada momento necesario: volver a empezar, recomenzar una y otra vez.
No es cuestión de no descuidarse, es cuestión de volver a intentarlo. no es cuestión de no caer, es cuestión de levantarse siempre.

cada vez que nos queremos religar es como la primera vez. generalmente no sirven modos aprendidos, ni esquemas conceptuales, ni otras experiencias pasadas convertidas en clichés.

Siempre se hace camino al andar. Siempre todo es nuevo, no hay rutinas ni monotonías. Para ir a donde no sabes, hay que ir por donde no sabes (decía un místico que creo que era san juan de la cruz). Como decía Machado, caminante no hay camino, se hace camino al andar; y cuando volvemos la vista atrás vemos las estelas que no volveremos pisar.
No es que no haya camino. Es que no está hecho, es que no lo vemos y vamos caminando confiados en el Guís.

La subida al monte Carmelo es también imagen de esta aventura interior (ampliar imagen).

La nube del no saber │ cap. 63


De las facultades del espíritu en general; cómo la memoria, como facultad principal, abarca en sí misma todas las demás facultades y sus obras.


La razón, la voluntad, la imaginación y la percepción sensorial son las potencias con las que el hombre opera para elaborar los datos de la realidad. La memoria es la facultad comprehensiva que recibe, selecciona y retiene el conocimiento adquirido a través de las otras cuatro facultades. Puesto que la naturaleza de la función de la memoria es tan diferente de la de las otras facultades, no podemos decir propiamente que opera, en sentido activo, sino que más bien entiende en una actitud propiamente receptiva.

A unas facultades del hombre las llamo primarias y a otras secundarias, no porque el espíritu del hombre sea divisible, sino porque los datos que elaboran se pueden dividir en dos categorías principales. La primera incluye todos los datos relativos al espíritu, y la llamo primaria; la segunda incluye todo lo relativo a la materia, y la considero secundaria. Cuando las dos facultades principales, razón y voluntad, tratan directamente las cosas espirituales, pueden funcionar independientemente de la imaginación y de la percepción sensorial.

La imaginación y la percepción sensorial operan con lo material, tanto presente como ausente. Residen en el cuerpo y funcionan a través de los cinco sentidos del cuerpo. Pero mientras la razón y la voluntad funcionan de una manera autónoma, la imaginación y la percepción sensorial requieren la asistencia de la razón y de la voluntad a fin de poder captar incluso las cosas materiales en su totalidad. La esencia, las causas, las propiedades y diferencias de las cosas materiales son inaccesibles a la imaginación y a la percepción sensorial sin la ayuda de las facultades primarias.

Resumiendo, pues, la razón y la voluntad se llaman primarias, porque no son materiales y pueden funcionar independientemente de las otras facultades dentro de la esfera de lo espiritual. La imaginación y la percepción sensorial se llaman secundarias, porque operan con las cosas materiales y actúan en el cuerpo a través de los cinco sentidos. La memoria es una facultad primaria porque, si bien no opera directamente con los datos de la realidad, abarca en sí misma las otras cuatro facultades, juntamente con el conocimiento que estas adquieren. Explicaré esto más detenidamente.

jueves, 31 de julio de 2014

La nube del no saber │ cap. 62

De cómo el hombre puede saber cuándo su actividad espiritual está por debajo y fuera de él, a su mismo nivel y dentro de él, y cuándo está por encima de él, pero debajo de Dios.


Pienso que te resultaría más fácil detectar el significado espiritual que está detrás de las expresiones ordinarias, si te explicara algunos términos comúnmente usados en relación a la actividad contemplativa. Esto te puede dar más seguridad a la hora de discernir con precisión cuándo tratas con cosas exteriores y por debajo de ti mismo, cuándo con cosas interiores e iguales a ti, y finalmente cuándo son las que te trascienden, aunque estén por debajo de Dios. Por debajo de ti y exterior a ti se extiende todo el universo creado. Sí, incluso el sol, la luna y las estrellas. Están situadas por encima de ti resplandeciendo en el firmamento; sin embargo, no se pueden comparar con tu excelsa dignidad de ser humano. Los ángeles y las almas de los justos son superiores a ti, por cuanto están confirmados en gracia y revestidos gloriosamente de toda clase de virtudes, pero son iguales en naturaleza como criaturas inteligentes. Por naturaleza estás adornado de tres maravillosas facultades espirituales: memoria, razón y voluntad; y de dos facultades secundarias: imaginación y percepción sensorial. No hay nada por encima de ti en la naturaleza a excepción de Dios.

Cuando leas libros sobre la vida interior y encuentres alusiones a ti mismo, has de saber que quieren expresar tu yo total como ser humano de dignidad espiritual y no simplemente tu cuerpo físico. Como hombre, estás relacionado con todo lo que existe en la creación por medio de tus facultades. Si llegas a entender todo esto relativo a la jerarquía de la creación y a tu propia naturaleza y tu lugar en ella, tendrás algunos criterios para valorar la importancia de cada una de tus relaciones.

viernes, 23 de agosto de 2013

Ser y no ser. O... Cuál será la cuestión?


La sociedad perfecta y única utopía posible mientras no sea pensada es la sociedad anárquica.

Esa sociedad es la Santa Iglesia. No la Católica, no la evangélica, no la anglicana,... Sino la Santa en su conjunto, todo el Cuerpo Místico.

Pueblo de reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal.

El Verbo se despojó de su condición divina para hacerse uno de nosotros haciéndonos reyes: un primus inter pares, me parece más bien.

La dependencia jerárquica es pues lo que es: un no testimonio escatológico de la vida del hombre (varón/mujer).

Los laicos estamos llamados a dar testimonio escatológico? O somos soldados de unos generalitos de medio pelo?

What's the question?

jueves, 1 de agosto de 2013

El sabio y el necio


El mal siempre es una carencia, una merma, un vacío, una nada.
El mal realmente es una carencia, una merma, una vacío, una nada.

De ese estado carente de plenitud y de vacuidad se siguen unos actos, unas actuaciones, unas actitudes, unos ánimos... tendentes a justificar ese estado deteriorado, caído, dañado, falto, de plenitud perdida.
(uso el verbo seguir por aquello de q el obrar sigue al ser, ampliando el significado de obrar desde los actos concretos hasta el espíritu q los informa o hasta el mismo vivir y estar viviendo)
(y uso el verbo justificar en el sentido de hacer justo, reestablecer, volver a alcanzar la plenitud)

En ese estado de maldad parcial o de bondad incompleta (o imperfecta), el obrar q se sigue, siempre tendente a la justificación, puede tomar dos caminos: el sabio y el necio.

El obrar sabio tiene en cuenta q el ser tiende per se a reestablecerse o regenerarse. todo lo espera del ser en orden a la justificación.
El obrar necio invierte la máxima filosófica de tal manera q quiere alcanzar su plenitud de ser por las obras, es decir, se pasa a considerar q el ser sigue al obrar.
(uso los adjetivos sabio y necio, también usables como sustantivos, en el sentido q le dan los salmos, en especial el primero q es el q ahora tengo más presente)

Así pues, el obrar en cuanto necio q podamos tener hace q el mal se manifieste como algo con sustancia, con entidad. A poco q el ser se empieza a regenerar, el mal q se nos presenta como tremendo, enorme, terrorífico, descomunal, fantasmagórico, ciego e irracional, desaparece, se esfuma.

viernes, 21 de junio de 2013

Ateísmo vs. conspiranoias. Brujería: diabolismo o ciencia.

 
Perdida la costumbre de escribir desarrollando una idea (extensión del desarrollo: una cuartilla o un folio jeje) y habituado al espiado facebook o al macromaremagnum de los tuits (tuist tuist, baila sin temor, -cantaba alguien), creo q me saldrá un post muy breve, aunque conste de dos partes o sean dos posts en uno. ;)

Recientemente, el sr. ministro Montoro dio la explicación racional del informe de Hacienda Pública a cerca de las compraventas de la infanta Cristina de España.

Un fragmento de la comparecencia del sr. ministro se puede ver en este vídeo: http://youtu.be/FG4pXn5NB-o

Cristóbal Montoro nos insta a no ver fantasmas volando, y dice que solo son errores administrativos. Con el resultado de la investigación, que parece ser q será a la semana que viene, nos hará partícipes de por qué exactamente del contenido técnico de ese error.

Bien. Pues esto es el argumento clásico y típico de un ateo por el cual no da cabida a la existencia de dios. Se ve o hago un croquis? Quien lo necesite que lo pida, por favor.

He de reconocer o recordar (según si quien lo lee me conoce o no) que siempre he sido no-conspiracionista e, incluso, anti-conspiracionista. Con esta crisis que llevamos desde el 2007, me he convertido al conspiracionismo. :)

El conspiracionismo no es una ley universal. Las conspiraciones son múltiples, cada cual única e irrepetible y, además, puede ser hard o light, se las pueden considerar en versión hard o light. Vamos! En el mejor de los casos, la conspiración responde a la pregunta que muchos hemos hecho alguna vez alguno de nuestros círculos: qué se cuece? Solo q le llamamos conspiracionismo por considerar q lo q se cocía era algo en un círculo ajeno a nosotros, como son las altas esferas financieras, sin ir más lejos.

Así pues, el ateísmo es intelectualmente análogo al anticonspiracionismo.

Pasemos al segundo tema. No sin antes decir que no sé cómo introducirlo sin que pueda llevar a equívocos. Así que me tiro a la piscina sin anestesia.

Estaba recordando con un amigo con ironía y sarcasmo los tiempos en que se quemaban a las brujas, aquellos tiempos de la Santa Inquisición, preguntándome el por qué ahora no se queman a las brujas con lo pelmas, pesadas y tercas que son. Comentaba que tenía algunas candidatas a la hoguera y que me hacía cargo lo hartos que pudieran estar de ellas en aquellos tiempos dorados y gloriosos. Repito el tono irónico, sarcástico... y hasta jocoso.

A ver, primero que nadie se me escandalice. Y segundo, quien dice brujas, dice brujos.

Este amigo intentaba responder en tono serio y riguroso. Pero como no sé de historia, no puedo aventurarme a decir nada por lo espinoso y peliagudo del tema, y por las posibles susceptibilidades que puedan saltar sobre este tema.

Extraigo de la charla solo una frase que, al sacarla del contexto (la conversación solo queda entre él y yo), la despersonifico. Y así termino la introducción al tema.

La frase es la siguiente: entonces, las brujerías eran consideradas como diabólicas.

Al oírla (y no voy a desvelar si es por boca ajena o propia) me viene otra vez el argumentario ateísta.

Al margen de la "intención del autor", al leer esta frase, me viene a la cabeza la supuesta función desmitificadora y antimistérica de la ciencia: cienticismo vs. misticismo y pensamiento mitológico.

Así, eliminando el diablo de una parte de la realidad, negando al diablo de una parte de la realidad, desentrañada por la ciencia, estamos dándole más libertad en esos campos precisamente.

Y aquí lo dejo por ahora, que las neuronas (tuyas y mías) se disparan. ;)

Hasta la próxima, que sólo Dios sabe cuándo será. jeje
No te olvides de mandarme buen karma (o no-karma, como gustes), de supervitaminarte y de supermineralizarte.

martes, 12 de febrero de 2013

Fue un Papa de transición?

"(…) por cada día de falta rezad un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria": era mi petición al comenzar el blog.
No espero q lo hayáis cumplido. Pero una oración ahora para 'compensar' me iría muy bien. :)

Con la renuncia papal sigo sin saber qué pensar (por no pensar lo primero q me viene). Y aunque solo sea para esto, rompo el silencio con silencio.

A Benedicto XVI lo vi salir por primera vez al balcón de casualidad en un bar. Era la última persona que esperaba q fuera elegido (así lo manifesté y lo he venido manifestando). No sé por qué, pero así era. Y me produjo una gran grata sorpresa verlo como Papa (no sé por qué, pero así fue).

Sólo hacerme eco de algunos pensamientos q he leído:
  • No es país para viejos.
  • Con esta Curia no se puede.
  • Quo vadis?
  • Sancta María, succurre míseris, iuva pusillanimes, réfove flébiles,...
  • Se quiere hacer pasar lo excepcional por normal.
  • Oremos por el santo Padre...

Hay quien sale al paso diciendo q no es un Papa de transición y lo cierto es que la estela que deja es muy significativa e importante. Su pensamiento, sus enseñanzas, su carácter, su carisma,... y su persona misma tenían que ser 'elevados para atraer'.

Me maravilla ver a Benedicto XVI. Me maravilla ver a Ratzinger Papa. Me maravilla porque no lo veo. Como desde su primer día de pontificado, a la última persona que me imagino como Papa es a él, "un simple y humilde trabajador de la viña del Señor", como dijo al principio.
Dicho de otro modo, tengo la impresión de que es el Papa más genuino que me conste (después de Pedro, claro). Y así, encomiendo por que su sucesor sea mejor en este sentido.

Pero me parece que en el cónclave se elegirá a un cardenal estrella, con enchufes y recomendaciones, que se haya sabido mover, mediático, con carisma de líder según los cazatalentos,... fuerte y contundente según el mundo mundano y político.

Creo a Benedicto XVI. Quizás no haya nacido para lidiar con ciertos sujetos o con ciertos enredos. Quizás se ve mayor, débil, pero con demasiada vida por delante todavía como para terminarla ejerciendo ese ministerio. Él se ha caracterizado por su riqueza de recursos y de lenguaje; y esta 'ultima palabra' suya hace honor a su integridad, genialidad, honestidad, sabiduría, santidad,... a perpetuidad. Lo recordaremos en sus sucesores. Lo tendremos siempre en nuestro corazón que nos lo ha ganado de una manera muy especial.

lunes, 10 de septiembre de 2012

En la opinión pública...

St 2,12-13
Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad. Pues el juicio será sin misericordia para el que no practicó la misericordia. La misericordia se ríe del juicio.

lunes, 13 de febrero de 2012

La nube del no saber │ cap. 61

Todas las cosas materiales están sometidas a las espirituales y determinadas por ellas de acuerdo con el orden natural, y no al revés.

Sin embargo, siempre que el espíritu nos mueva a hacerlo, será necesario que alcemos los ojos y las manos hacia los elementos del cielo1. Mas no de otro modo, ya que las cosas del cuerpo se rigen por las del espíritu, a las que están sometidas, y no al revés.

Puede encontrarse un ejemplo de lo que digo en la Ascensión de Nuestro Señor: cuando llegó el momento fijado por Él mismo en el que regresó junto al Padre con su cuerpo de hombre –nunca había dejado ni podía dejar de ser Dios–, el hombre con su cuerpo lo siguió en una única persona, y eso gracias al poder de Dios en virtud de que es espíritu. Y la manifestación visible más adecuada para que tal cosa ocurriera era hacia arriba.

Quienes buscan poner en práctica las enseñanzas del presente libro pueden advertir en parte este sometimiento del cuerpo al espíritu. Cuando el alma toma la decisión de comprometerse con esta tarea, lo que ocurre al mismo tiempo es que el cuerpo se sostiene erguido por sí mismo gracias al espíritu y sigue de manera física lo que se ha efectuado de manera espiritual –sin que el discípulo se diera cuenta de ello–, mientras que antes el cuerpo tendía quizás a encorvarse porque le era más fácil. ¡Es lo que corresponde!

Y, dado que es lo que corresponde, el hombre –que posee el cuerpo más correcto de todas las criaturas– no ha sido creado encorvado, como los demás animales, mirando hacia la tierra, sino erguido, mirando hacia el cielo, ya que la apariencia del cuerpo físico refleja el alma espiritual, que debe estar espiritualmente erguida y no encorvada. Observa que he dicho "espiritualmente erguida" y no "físicamente", pues ¿cómo podría esforzarse un alma que por naturaleza carece de cuerpo en erguirse físicamente? Es imposible.

Así pues, ten cuidado en no interpretar en sentido físico lo que se dice en sentido espiritual, por más que nos sirvamos de expresiones materiales como "arriba", "abajo", "dentro", "fuera", detrás", "antes", "este lado" o "aquel lado". Lo más espiritual que quepa imaginar siempre debe expresarse con palabras físicas si es que queremos hablar de ello de alguna manera, ya que el habla es una acción física de la lengua, parte de nuestro cuerpo. Sin embargo, ¿qué importa eso? ¿Acaso quiere decir que entendemos las palabras en un sentido físico? Claro que no: las entendemos en un sentido espiritual.

domingo, 12 de febrero de 2012

La nube del no saber │ cap. 60

El camino más elevado y rápido hacia el cielo se recorre por medio del deseo y no a pie.

Quizás te preguntes cómo he llegado a estas conclusiones, ya que piensas que tienes una prueba real de que el cielo está allá arriba al saber que Cristo ascendió físicamente hacia arriba y que envió luego al Espíritu Santo desde arriba para que lo vieran sus discípulos, tal como había prometido. En consecuencia, piensas, si tienes una prueba semejante ante tus ojos, ¿por qué no debes dirigir tu mente literalmente hacia arriba cuando rezas?

Te responderé lo mejor que pueda, no importa cuán inadecuada sea la respuesta. Dado que era necesario que Cristo ascendiera físicamente al cielo y luego enviara al Espíritu Santo en forma tangible, era más apropiado que esto se produjera "hacia arriba" y "desde arriba" que no "hacia abajo" y "desde abajo", ni tampoco "desde atrás", "desde frente" o "desde los lados". Además de esta cuestión sobre qué era más apropiado sobre sus fines, Cristo no tenía más necesidad de ir hacia arriba que hacia abajo, ya que ambas cosas son muy parecidas. En el cielo, tan cerca se halla espiritualmente lo que está arriba como lo que está abajo, lo que está delante como lo que está detrás, en un lado como otro, ya que si alguien quiere de verdad estar en el cielo, en el acto se halla allí en espíritu. Recorremos con más rapidez el elevado camino que conduce al cielo por medio de nuestros deseos que de nuestros pies. Así lo dice san Pablo de sí mismo cuando afirma que vivimos en el cielo aunque nuestros cuerpos se hallen en realidad aquí en la tierra1, y así lo dicen también muchos otros. San Pablo se refiere al amor y anhelo del cuerpo, que es su vida espiritual. Es indudable que el alma se halla en realidad allí donde se halle el objeto de su amor, tanto como se halla en el cuerpo del que depende y al que da vida2. Por tanto, si queremos ir al cielo espiritualmente, ¡no tenemos por qué forzar nuestro espíritu hacia arriba ni hacia abajo ni hacia los lados!

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1. Cf. Flp 3:20
2. Cf. Pseudo-Dionisio, De divinis nominibus, III, 1.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz y entrañable Natividad




Premio al mejor actor: al baby, al nadó, al bolqueret.
Premio al especialista más arriesgado: al burro.
Premio al efecto especial más oportuno: al golpe de viento q se lleva el presente del reyezuelo desanimado.
Premio a la mejor animación de lo inanimado: al presente del rey pequeñito: 'se va' rodando duna abajo y q 'se cae' en el portal.
Premio al mejor galán de la creación: a san gabriel, le pone los cuernos a josé, se lo cuenta y lo deja más feliz q unas pascuas (nunca mejor dicho :) ).
Oscar honorífico: a la mejor estrella fugaz de la historia del cine en su momento estelar cuando pasa por detrás de los reyecetes.
Premio al esfuerzo dramático: a la posadera.
Premio al aura más conseguida: a la del querubín junto a la estrella en la reunión del portal.


Y ahora otro por si quieres más ternura.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La nube del no saber │ cap. 59

Tampoco la Ascensión de Cristo debe tomarse como ejemplo literal. En la contemplación, deben olvidarse el tiempo, el lugar y el cuerpo.


Y, si vas a hablarme de la Ascensión del Señor y decirme que tiene un significado tanto físico como espiritual, visto que fue su cuerpo físico el que ascendió y que es tanto Dios verdadero como Hombre verdadero, te responderé que Nuestro Señor había estado muerto y luego fue revestido con la inmortalidad, como lo seremos nosotros el día del Juicio. En ese momento, nuestros cuerpos y almas serán tan etéreos que tendremos la capacidad de ir físicamente dondequiera que queramos con la misma rapidez con que ahora podemos desplazarnos con la mente a cualquier sitio. Nos desplazaremos arriba, abajo, atrás, adelante, de lado: todo será lo mismo para nosotros, y será bueno, como dicen los sabios. Sin embargo, en el momento presente no puedes ir al cielo con el cuerpo, sino sólo con el espíritu. Y esto es espiritualmente tan real que no es corporal en absoluto: no se halla encima ni debajo, ni delante ni detrás, ni a un lado ni a otro.

Asegúrate de que todos los que quieren vivir la vida espiritual y la señalada en este libro en particular, cuando lean tales palabras como "elevarse", "entrar" o que la tarea de este libro se llama "movimiento", entiendan con claridad que dicho movimiento no alcanza nada, ni entra en parte alguno en un sentido físico, ni se produce de un lugar a otro. Incluso si a veces se la llama "reposo", no deben pensar que significa permanecer en un lugar y no abandonarlo, ya que la perfección contemplativa es tan excelsa y espiritual en sí misma que, si se entiende de manera apropiada, nos daremos cuenta de que es el polo opuesto de cualquier movimiento o lugar físico.

Tal vez resultaría más razonable llamarla "cambio" en lugar de movimiento, un cambio imprevisible, ya en que la plegaria contemplativa debe olvidarse sobretodo el tiempo, el espacio y el cuerpo. Así pues, sé cuidadoso para no tomar la ascensión corporal de Cristo como ejemplo, de manera que no intentes elevar físicamente la imaginación hacia arriba, ¡como si fueras a ascender más allá de la luna! Tal cosa es imposible espiritualmente. Si fueras a ascender al cielo con el cuerpo como hizo Cristo, podrías tomarlo como ejemplo. Sin embargo, nadie puede hacerlo salvo Dios, tal como Él mismo dice: "Nadie subió al cielo sino el que bajó del cielo y se hizo hombre por amor a los hombres"1. Incluso en el caso de que fuera posible, que no lo es, sólo podría serlo por medio de la máxima actividad espiritual, del poder del espíritu, alejado por completo de todo esfuerzo físico y tensión de la imaginación para ir "arriba", "dentro", "de lado" o lo que fuere.

Abandona un error semejante, ya que es imposible.

lunes, 5 de diciembre de 2011

La nube del no saber │ cap. 58 (2 de 2)


¿Qué más da que Nuestro Señor fuera visto por los ojos de su madre y sus discípulos mientras ascendía con el cuerpo hacia el cielo? ¿Por esta razón vamos mirar hacia arriba cuando nos dediquemos a la contemplación, esperando verlo sentado en el cielo, o de pie, tal como lo vio san Esteban? No, ya que no se reveló en forma humana a san Esteban para enseñarnos que debíamos mirar físicamente hacia el cielo en nuestra vida espiritual, si es que por ventura también pudiéramos verlo como hizo san Esteban, ya fuera sentado, acostado o de pie. Nadie sabe lo que hace con su cuerpo en el cielo, si está sentado, de pie o acostado. Tampoco nadie necesita saber nada más, salvo que su cuerpo se halla inseparablemente unido a su alma. Su cuerpo y su alma, esto es, su humanidad, se hallan inseparablemente unidos a su divinidad. No necesitamos saber si se halla sentado, de pie o acostado, sino sólo que está ahí, haciendo lo que le place, ya que Nuestro Señor siempre hace con su cuerpo lo que mejor le convenga, sea lo que fuere. Así pues, cuando se aparece a alguien en una postura cualquiera a través de una visión, lo hace con algún propósito espiritual y no porque en realidad adopte semejante postura en el cielo.

Un ejemplo lo ilustrará: la expresión "mantenerse en pie" implica buena disposición para ayudar a alguien. Así, es frecuente que un amigo le diga a otro cuando están enzarzados en un combate: "¡Coraje, viejo amigo, lucha y no pienses en rendirte, que yo me mantengo en pie a tu lado!". Con esto no quiere decir que esté físicamente de pie a su lado, ya que podría tratarse de un combate a caballo y no a pie derecho, o en el que se avanza en lugar de permanecer en posición estacionaria. Lo que quiere decir con "mantenerse en pie" es que está dispuesto a ayudarle. Es por esta razón que Nuestro Señor se apareció a san Esteban en el cielo de manera física durante el martirio del santo, y no para proporcionarnos un ejemplo de mirar hacia el cielo. Fue como si le estuviera diciendo a san Esteban, representante de quienes sufren persecución por amor hacia Él: "Esteban, es tan cierto que puedes confiar que me mantengo en pie a tu lado espiritualmente, dispuesto a ayudarte por el poder de mi divinidad, como que he abierto el firmamento del cielo y he dejado que me veas de pie. Por tanto, manténte firme en la fe y soporta con coraje las terribles heridas que te infligen las duras piedras. Te coronaré en el cielo como recompensa, y no sólo a ti, sino también a todos los que sufren persecución por mí".

De manera que, como puedes ver, tales demostraciones externas se realizan con fines espirituales.

La nube del no saber │ cap. 58 (1 de 2)

El ejemplo de san Martín y san Esteban de mirar hacia arriba durante la plegaria no debe tomarse con literalidad.


En relación con lo que dicen de san Martín y san Esteban: aunque estos santos vieran tales cosas con sus ojos físicos, se trataba manifiestamente de un milagro que demostraba una verdad espiritual. Saben muy bien que Cristo nunca se vistió en realidad con la capa de san Martín, que la necesitaba para protegerse del frío, sino sólo de manera milagrosa, como un recordatorio para todos nosotros de que podemos salvarnos y unirnos espiritualmente con el cuerpo de Cristo. Quien vista a un pobre o haga el bien a los necesitados por amor a Dios, ya sea de manera física o espiritual, puede tener la seguridad de que lo hace espiritualmente a Cristo y será recompensado como si lo hubiera hecho de verdad al cuerpo de Cristo1. El mismo Cristo lo dice en el Evangelio, pero no consideró que fuera suficiente a menos que lo confirmara después por medio de un milagro, y por este motivo se apareció a san Martín en una revelación especial. El significado de todas las visiones de Cristo en forma humana es espiritual. Y creo que, si quienes las experimentaron hubiesen sido lo suficientemente espirituales o percibido su significado espiritual, nunca se les habría aparecido en forma física. Por tanto, desechemos la cáscara y comamos el dulce fruto.

¿Cómo? No como hacen los herejes, ya que pueden comparárseles a los locos que tienen por costumbre beber de una hermosa copa para arrojarla luego contra la pared y romperla. Si queremos progresar, no haremos nada parecido. Quienes se alimentan del fruto no desprecian el árbol ni tampoco, una vez han bebido, rompen la copa de la que bebieron. El árbol y la copa se parecen al milagro que podemos ver, como todas las prácticas externas cuando ayudan y no entorpecen al espíritu. Y el fruto y la bebida se parecen al sentido espiritual detrás del milagro visible, de las prácticas externas apropiadas, como levantar los ojos y las manos hacia el cielo. Si se observan por mandato del espíritu, las prácticas son buenas; de lo contrario, las moverá la hipocresía y serán falsas. Si son sinceras y contienen un fruto espiritual, ¿por qué despreciarlas? Los hombres besarán la copa que contiene el vino.

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1. Cf. Mt 25:40.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La nube del no saber │ cap. 57

Cómo algunos jóvenes discípulos presuntuosos interpretan mal la palabra arriba y los errores que resultan de ello.

No diré más por el momento sobre estas cuestiones, ya que debo proseguir para que veas cómo los jóvenes discípulos presuntuosos interpretan de manera incorrecta la palabra "arriba". Cuando leen u oyen que alguien lee o habla sobre cosas tales como que los hombres deben elevar sus corazones hacia Dios, al instante se ponen a mirar las estrellas como si quisieran viajar más allá de la luna y escuchar a los ángeles cantando en el cielo. En sus fantasías mentales, atraviesan los planetas y agujerean el cielo, ¡para mirar a través del agujero! Confeccionan un Dios a su gusto, lo visten con ropajes magníficos y lo sientan en un trono. ¡El resultado es más extravagante que cualquier pintura! También confeccionan ángeles que tienen forma humana, los colocan alrededor de Dios y ponen distintos instrumentos musicales en sus manos, ¡todo mucho más extravagante de lo que jamás se haya visto u oído en la tierra!

El demonio engaña a algunos de ellos de manera casi asombrosa. Les envía una especie de rocío que ellos toman por alimento de los ángeles, un rocío que sale del aire, por así decirlo, y cae con dulzura y suavidad en sus bocas. En consecuencia, ¡adquieren la costumbre de sentarse boquiabiertos, como si cazaran moscas! En realidad, todo eso no es más que piedad fraudulenta, pues en tales momentos sus almas carecen de auténtica devoción. Lo que habita en sus corazones es la vanidad y el error, causados por sus descabelladas prácticas. Tanto es así que a menudo el demonio les engaña el oído con extraños sonidos, la vista con curiosas luces y destellos, y el olfato con maravillosos aromas, ¡y todo es falso!

Sin embargo, semejantes hombres no lo advierten. Se dedican a buscar ejemplos de la ocupación de mirar hacia lo alto, como san Martín, que vio por revelación a Dios vestido con una capa en medio de los ángeles1, o como san Esteban2, que vio a Nuestro Señor arriba en el cielo, y como otros muchos santos. Y buscan también ejemplos en el mismo Jesucristo, ya que sus discípulos lo vieron ascender con el cuerpo hacia el cielo. Sostienen, en consecuencia, que debemos mirar hacia arriba. Estoy dispuesto a conceder que, en lo concerniente a la observancia de prácticas corporales, debemos levantar los ojos y las manos en caso de que el espíritu nos mueva a hacerlo. Sin embargo, el trabajo de nuestro espíritu no va ni arriba ni abajo, ni adelante ni atrás, ni a un lado ni a otro, como un objeto físico, pues no es físico ni se alcanza de manera física, sino que es espiritual.

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1. Según la tradición, san Martín dio la mitad de su capa a un pobre que iba desnudo y Cristo se le apareció al día siguiente vestido con la capa.
2. Cf. Hch 7:55-56.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La nube del no saber │ cap. 56

La decepción que sufren quienes confían más en los propios recursos intelectuales y el conocimiento humano que en las enseñanzas de la Santa Iglesia.


Hay algunos hombres que, debido al orgullo, la ingenuidad natural de sus mentes o la erudición, si bien no caen en los errores que acabo de mencionar, abandonan la doctrina y el consejo comúnmente aceptados de la Santa Iglesia. Estos hombres y sus seguidores confían demasiado en lo que aprendieron por sí mismos y se merecen tener una falsa experiencia, elaborada y falsificada por su enemigo espiritual, dado que nunca fueron iniciados en la experiencia "ciega" y humilde de la contemplación ni tampoco en la vida virtuosa. Así pues, al final blasfeman contra los santos, los sacramentos, las leyes y los mandamientos de la Santa Iglesia. Estos hombres mundanos y mentirosos, que piensan que las leyes de la Santa Iglesia son demasiado duras como para que puedan ayudarles a enmendar sus vidas, se ponen con excesiva facilidad y prontitud de parte de los herejes, a quienes apoyan con ardor. Y todo porque creen que éstos les conducirán por un camino más cómodo que el trazado por la Santa Iglesia.

Ahora bien, creo firmemente que todos los que no sigan el camino difícil hacia el cielo irán por el fácil hacia el infierno, como algún día todos descubriremos por nosotros mismos. Creo que si nos fuera concedido el poder de contemplar la situación en la que se encontrarán tales herejes y sus seguidores el día del Juicio, los veríamos doblegados no sólo bajo el pesado fardo de su vergonzosa desfachatez al persistir en el error, sino también bajo el peso de los horribles pecados del mundo y la carne que practicaron en secreto, pues descubriremos que son obscenos y corruptos pese a su aparente virtud. Con razón se los llama discípulos del Anticristo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La nube del no saber │ cap. 55

Errores de quienes reprueban el pecado con fervor y sin la debida prudencia.


El maligno engañará a varios hombres como sigue: encontrará la manera más sorprendente de hacerlos arder en deseos de defender la ley de Dios y destruir los pecados de los demás hombres; jamás los tentará con nada que sea abiertamente malvado. Los tornará semejantes a esos clérigos atareados que escudriñan en cada precepto de nuestra vida cristiana, igual que hace el abad con sus monjes ya que los hombres engañados no vacilan en reprendernos a todos por nuestras faltas, como si ellos estuvieran al cuidado de nuestras almas. En nombre de Dios, consideran que su deber no es otro que denunciar las faltas que ven. Dicen que se sienten movidos por la ferviente caridad y el amor de Dios que hay en sus corazones, pero mienten. Lo que nace de su imaginación y sus mentes es el fuego del infierno.

Que esto es cierto lo demuestra lo siguiente: el demonio es un espíritu y no posee más cuerpo que un ángel. Sin embargo, cuando el demonio o los ángeles, con el permiso de Dios, adoptan un cuerpo con el fin de hacer algo en relación con un ser humano, todavía conservan alguna cosa "reconocible" de su yo esencial. Las Escrituras nos proporcionan ejemplos al respecto. En el Antiguo y el Nuevo Testamento, cuando se envía un ángel con forma corpórea, se muestra siempre cuál es su verdadera naturaleza o misión, bien a través de su nombre, bien a través de algo que hace o lo pone de manifiesto. Lo mismo sucede con el maligno. Cuando se nos aparece con aspecto corpóreo, deja adivinar de alguna manera visible lo que sus siervos son en espíritu.

Déjame que ponga un solo ejemplo. Entiendo por seguidores del espiritismo, por nigromantes, a las personas que declaran conocer la manera de invocar a los espíritus maléficos y a quienes el maligno se ha aparecido en forma corpórea. Sea cual fuere la forma que el demonio adopte, siempre presenta un único orificio nasal, grande y ancho, que levanta con agrado para que los hombres puedan ver su cerebro a través de él. Y su cerebro no es más que el fuego del infierno, ya que no puede tener otro. Todo lo que quiere es conseguir que un hombre mire, ya que, al mirar ahí, ese hombre habrá enloquecido para siempre. Sin embargo, el practicante experimentado de las artes nigromantes sabe muy bien todo eso y puede disponer las cosas de manera que él no sufra ningún daño.

Así es, tal como lo cuento: siempre que el demonio adopta forma humana deja adivinar de manera visible lo que sus siervos son en espíritu. Al actuar así, el demonio inflama la imaginación de sus contemplativos con el fuego del infierno, tanto que éstos se lanzan de improviso a dar sus puntos de vista de la manera más indiscreta y se creen con derecho a condenar las faltas de los demás hombres sin esperar alguna, antes de esperar lo suficiente para hacerlo. La división propia de la nariz humana, el tabique que separa un orificio del otro, indica que el hombre debe poseer clarividencia espiritual y saber cómo distinguir lo peor de lo malo, lo malo de lo bueno y lo bueno de lo mejor antes de emitir un juicio sobre algo que haya visto u oído en su derredor. (El cerebro del hombre representa espiritualmente la imaginación, ya que por su naturaleza ésta mora y opera en la cabeza.)