
Érase una vez que se era, unos esquemas estrechos y rígidos.
Así cuando se hablaba en libertad, libre de esquemas constriñentes y constriñadores, todo parecía quedar todo fuera de esquemas.
Desde la libertad, desde la verdad, era una graciosa pena contemplar lo artificioso, de manos humanas, que eran tales rigideces.
Eran malos tiempos para la Lírica (como cantaron "Golpes Bajos" ) pues el ortodoxismo carismático-vehemente (que no la Ortodoxia) era demasiado simple, haciendo gala de la verdad que encierra el siguiente proverbio popular: "la ignorancia es muy atrevida".
Y... cuento contado, ya se ha acabado.
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Los textos bíblicos los escriben diversos hombres. Como todo escritor, cuentan lo que piensan que tienen que contar. Y Dios "logra con eso" decirnos lo que El quiere decirnos, trasmitirnos su Palabra. Acaso pensamos que los hagiógrafos escribían oyendo una voz o manipulados cual marioneta sin saber lo que escriben?
Cual es su Palabra? Pues una Palabra de Salvación.
Y si Nínive existió o no, o que alguien estuvo en dentro un cetáceo tres días o no, es algo que para mi Salvación ni le va ni le viene. Pero con la historia de Nínive, Dios me esta contando algo.
Es ridículo tesificar que como Dios lo puede todo, puede ser cierto literalmente que ese señor estuvo dentro de una ballena, con una vela encendida para ver y con agua por los tobillos con restos de peces. Puestos a pedirle a Dios...
Es decir, Dios quería contarnos que hubo una ciudad de la cual no habrán restos arqueológicos para probar nuestra Fe, para ponernos una traba científica? O quiso contarnos, más bien que la salvación es posible y de qué manera!
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Salmo "nosécuántos":¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados,
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sión donde pusiste tu morada.
Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santurario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes.
En la entrada superior
abatieron a hachazos el entramado;
después, con martillos y mazas,
destrozaron todas las esculturas.
Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron la morada de tu nombre.
Pensaban: "Acabaremos con ellos",
e incendiaron todos los templos del país.
Ya no vemos nuestros signos, ni hay profeta:
nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.
¿Hasta cuándo, oh Dios, nos va a afrentar el enemigo?
¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario?
¿Por qué retraes tu mano izquierda
y tienes tu derecha escondida en el pecho?
Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre,
tú ganaste la victoria en medio de la tierra.
No me importa ahora la autoría de tales palabras, pero al autor le voy a llamar Salomón.
A mi Salomón, cómo le inspiró Dios?
La verdad es que si es por describir unos hechos tremendos y tremebundos, no hace falta mucha Inspiración. Yo en pecado mortal y como apóstata lo podría hacer también, incluso la supuesta telepatía para "saber" lo que "pensaban" (eso de... "Acabaremos con ellos" ).
Podría haberlo escrito a modo de desahogo. Mi Salomoncete no creo que sepa o sea consciente de que vaya a ser recogido ese texto junto con otros parecidos de su autoría... y otros más, y que siglos después los canten en la Liturgia, o que sirvan de trabajo y meditación en la Lectio Divina y que forme parte de la Oración "Oficial" de la Iglesia.
Si mi Salomón levantará la cabeza para ver por un momento esto, no saldría de su asombro.