a expolitoxicómanos convictos
La Misión BS, E. Morricone       
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viernes, 21 de junio de 2013

Ateísmo vs. conspiranoias. Brujería: diabolismo o ciencia.

 
Perdida la costumbre de escribir desarrollando una idea (extensión del desarrollo: una cuartilla o un folio jeje) y habituado al espiado facebook o al macromaremagnum de los tuits (tuist tuist, baila sin temor, -cantaba alguien), creo q me saldrá un post muy breve, aunque conste de dos partes o sean dos posts en uno. ;)

Recientemente, el sr. ministro Montoro dio la explicación racional del informe de Hacienda Pública a cerca de las compraventas de la infanta Cristina de España.

Un fragmento de la comparecencia del sr. ministro se puede ver en este vídeo: http://youtu.be/FG4pXn5NB-o

Cristóbal Montoro nos insta a no ver fantasmas volando, y dice que solo son errores administrativos. Con el resultado de la investigación, que parece ser q será a la semana que viene, nos hará partícipes de por qué exactamente del contenido técnico de ese error.

Bien. Pues esto es el argumento clásico y típico de un ateo por el cual no da cabida a la existencia de dios. Se ve o hago un croquis? Quien lo necesite que lo pida, por favor.

He de reconocer o recordar (según si quien lo lee me conoce o no) que siempre he sido no-conspiracionista e, incluso, anti-conspiracionista. Con esta crisis que llevamos desde el 2007, me he convertido al conspiracionismo. :)

El conspiracionismo no es una ley universal. Las conspiraciones son múltiples, cada cual única e irrepetible y, además, puede ser hard o light, se las pueden considerar en versión hard o light. Vamos! En el mejor de los casos, la conspiración responde a la pregunta que muchos hemos hecho alguna vez alguno de nuestros círculos: qué se cuece? Solo q le llamamos conspiracionismo por considerar q lo q se cocía era algo en un círculo ajeno a nosotros, como son las altas esferas financieras, sin ir más lejos.

Así pues, el ateísmo es intelectualmente análogo al anticonspiracionismo.

Pasemos al segundo tema. No sin antes decir que no sé cómo introducirlo sin que pueda llevar a equívocos. Así que me tiro a la piscina sin anestesia.

Estaba recordando con un amigo con ironía y sarcasmo los tiempos en que se quemaban a las brujas, aquellos tiempos de la Santa Inquisición, preguntándome el por qué ahora no se queman a las brujas con lo pelmas, pesadas y tercas que son. Comentaba que tenía algunas candidatas a la hoguera y que me hacía cargo lo hartos que pudieran estar de ellas en aquellos tiempos dorados y gloriosos. Repito el tono irónico, sarcástico... y hasta jocoso.

A ver, primero que nadie se me escandalice. Y segundo, quien dice brujas, dice brujos.

Este amigo intentaba responder en tono serio y riguroso. Pero como no sé de historia, no puedo aventurarme a decir nada por lo espinoso y peliagudo del tema, y por las posibles susceptibilidades que puedan saltar sobre este tema.

Extraigo de la charla solo una frase que, al sacarla del contexto (la conversación solo queda entre él y yo), la despersonifico. Y así termino la introducción al tema.

La frase es la siguiente: entonces, las brujerías eran consideradas como diabólicas.

Al oírla (y no voy a desvelar si es por boca ajena o propia) me viene otra vez el argumentario ateísta.

Al margen de la "intención del autor", al leer esta frase, me viene a la cabeza la supuesta función desmitificadora y antimistérica de la ciencia: cienticismo vs. misticismo y pensamiento mitológico.

Así, eliminando el diablo de una parte de la realidad, negando al diablo de una parte de la realidad, desentrañada por la ciencia, estamos dándole más libertad en esos campos precisamente.

Y aquí lo dejo por ahora, que las neuronas (tuyas y mías) se disparan. ;)

Hasta la próxima, que sólo Dios sabe cuándo será. jeje
No te olvides de mandarme buen karma (o no-karma, como gustes), de supervitaminarte y de supermineralizarte.

lunes, 27 de abril de 2009

Sobre el Universo y el Cosmos: en busca de un origen sin comienzo



Vi varios vídeos en YouTube hablando tanto de la existencia como de la no existencia de Dios.
No sé si estarás de acuerdo que la lógica es bastante simple y lineal (una lógica matemática) que más bien explica una posibilidad.
Se resume en "ninguna causa puede crearse por sí misma, y que tiene que existir una primera causa".
Lo que me parece claro es que hay que remontarse a la eternidad, al "sin inicio", a la causa incausada y, por tanto, sempiterna. Y en ese remontarse aparecen ciertas características necesarias para explicar tal idea que o bien se atribuye a la materia/energía o a un espíritu trascendente. En este último caso aparece espíritu, ya que no es energía/materia, y éste solo puede ser trascendente pues no es una energía inmanente.

En matemáticas a veces se demuestra algo mediante la reducción al absurdo de otras posibilidades.
Ya que esta problemática que causa todas estas argumentaciones es de carácter Occidental. En Oriente pueden haber diversas concepciones de lo eterno pero no hay un conflicto intelectual y racional entre ellas; más bien son culturas o filosofías de vida: son corrientes sapienciales.

Lo que me parece claro es que la negación de Dios es la negación de una caricatura de Dios, una reacción ante una normativa o una moral sin unidad, una disgregación de una concepción unitaria en un conjunto de normas; la reacción ante un Dios con psicología humana y esta un tanto degenerada. Lo cual convierte esta negación en algo que indica cierta higiene mental, pero que no profundiza en la naturaleza de Dios ni depura las deformaciones en su concepción. Y siendo estas deformaciones, o falsas imágenes, antropomórficas, de producción humana, como también afirman y denuncian los ateos.
De ahí que, en mi parecer, el ateísmo es un pensamiento limitado, mutilado, capado.

Se puede ser inmanentista y monista. O se puede ser inmanentista y dualista como las distintas corrientes gnóticas aunadas ahora bajo el concepto New Age.
Pienso que estas teorías son refutables desde sus principios/axiomas y en sus tesis más elaboradas, tanto racionalmente o desde la lógica filosófica como mediante la propia experiencia de la propia naturaleza racional y psicológica, que ahora no voy a desarrollar.
Como Platón, necesito un interlocutor. :)

martes, 14 de abril de 2009

Del reciente terremoto en Italia y el Dios de los ateos



El debate entre ateos y creyentes es eterno. Nadie por debatir ha cambiado de opción.

Ambos usan conceptos que, aunque se representen en la escritura con el mismo símbolo, cada cual está a distinto nivel.
Por ejemplo, me parece que la consciencia persiste aunque se esté anestesiado, dormido o en coma; y distinta es la consciencia de estar despierto y en plenas facultades mentales. Es curioso ver como un ateo se enreda por esta cuestión.

Sobre Dios se pueden decir muchas cosas y, entre otras, se puede hablar de cuál no es su modus operandi.

Cuando un creyente, yo mismo, lee a un ateo en un debate, con argumentos, contra argumentos y refutaciones, tiene la impresión que no han entendido la idea de Dios del creyente y que mezclan cosas que tienen poca relación. Y a mi modo de ver, que no sé si es compartido, los ateos acaban siendo un tanto repetitivos y cansinos. Ya que son ellos quienes interpelan en primer lugar el discurso de un creyente (muy comprensible pues debido a la falta de comprensión "se llevan las manos a la cabeza", como se dice). Eso no es óbice para que el creyente, como cualquier persona, yerre y diga incongruencias. Entonces nos llevamos las manos a la cabeza todos.

No voy a ordenar ideas. Permíteme decir, eso sí, algo de Dios.
De Dios se dice que está en todas partes. Los creyentes lo afirmamos y lo tenemos como verdad. Pero Dios es trascendente y también se podría decir que Dios no está en ningún lugar. De hecho su mano no se ve. Me explico: ningún milagro es algo contundente e irrefutable que fuerce la conversión a la creencia; es más, los creyentes afirmamos que los milagros no son motivos de Fe (ni siquiera la Sábana Santa que todavía no se sabe como fue “pintada”).
Y sin embargo, para necedad y escándalo de los ateos, creemos (al menos los católicos) en un milagro el cual para los ojos y para cualquier instrumental científico no ocurre nada: la Eucaristía.

El asunto no es si "Dios sí" o "Dios no", entre ateos y creyentes. Si los ateos achacan a Dios la permisividad de accidentes, enfermedades, dolores y sufrimientos, no están argumentando la inexistencia de Dios, sino que reniegan de tal Dios. Si su argumentación fuera coherente, en relación al núcleo de su ateísmo, deberían renegar de la misma Materia, del mismo Cosmos, de la misma Naturaleza del planeta Tierra e, incluso, de su propia misma corporeidad.

Los creyentes pueden ofrecer una visión falsa o distorsionada de Dios. Pero el Dios que los ateos creen que creemos los creyentes no existe. Por tanto, difícilmente se puede llegar a buen puerto con un debate en el que metemos a Dios por medio.

Como en el Dios de los ateos nadie cree, los ateos intelectualmente honestos no buscarían los cinco pies al gato ni se detendrían en tantas consideraciones estériles y superfluas.

lunes, 12 de enero de 2009

El método ateísta ateo, el método teísta ateo


El método filosófico no es el método científico, siendo la filosofía una ciencia. La filosofía enraíza en la realidad, pero la ciencia si se tiene en cuenta es tan solo un interlocutor.
Al igual que les ocurre a los científicos con la filosofía, les pasa a los ateos con Dios: erran el método. Que quizás el método adecuado es el no-método, pues todo método es específico para lo que se ha concebido (se podría hablar de la causa final del método).

Así, inconscientemente, un ateo, en su concepción atea, no puede concebir nada que no sea para decir que no existe dios. Y también lo propio para un creyente.
Ya le gustaría a alguien encontrar la piedra filosofal: algo sencillo, simple y universal. Pero que esto en realidad, en la práctica, se convierte en intentos de imposición de imposturas.

Para ver a Dios, lo primero es no estar en "su lugar". Y lo segundo se trata de ver (o de hacer el ejercicio de ver) la realidad con una concepción que se le suponga, más que de ver a Dios en la realidad en cuanto que constatación evidente y objetiva.
Lo que ocurre es que aquí las redes neuronales nos juegan una mala pasada. Por lo que para que un ateo tenga que hacer el ejercicio, tiene primero que convertirse.

Pero un creyente razona así pensando que es fácil, racional y limpio. Cuando el cambio de visión supone también un cambio de sensaciones, sentimientos, emociones,...
También tengo que añadir, que los creyentes, con tanta racionalidad, nos podemos dedicar no más que ha señalar límites y fronteras, y describir abismos (que no es el del Misterio) en todas direcciones. Podemos llegar a ser pastores muy celosos!

domingo, 28 de diciembre de 2008

Santísima Trinidad y el símbolo en el simbologismo


Dios es el que es y es Amor. Dios es su Espíritu y el espíritu del Padre es el Santo y el espíritu del Hijo es el Santo, el mismo.

Sabemos por Revelación que en Dios, siendo Él único, hay tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y así se nos representa a la mente: tres personas, tres objetos, tres elementos, como tres algos. Y así tenemos una concepción estática de Dios: un señor mayor, uno más joven y una paloma resplandeciente.
Si además reforzamos la elucubración con eso del motor inmóvil, causa incausada y perfección de todas las perfecciones en grado sumo, menudo Dios se nos queda.

Dios es dinamicidad. En Dios todo es dinámico salvo la dinamicidad que es constante y sempiterna. El motor inmóvil tiene que ser movimiento, sino no puede causar algo de su misma especie. De ahí que en la consideración del acto puro del ipse esse subsistens se siente que las redes neuronales revientan y llega la demencia: no podemos ser así. Nos puede embargar la melancolía de pensar lo lejos que estamos de la verdad y la depresión de la imposibilidad utópica.

El espíritu del Padre es la Paternidad. El espíritu del Hijo es la Filiación. Es espíritu del Espíritu Santo es el Amor, la relación: el espíritu de la Paternidad es el Amor; el espíritu de la Filiación es el Amor.
Las personas divinas son las procesiones intra-trinitarias. Por tanto, se puede decir que las personas divinas no existen: las personas divinas, tal como se nos representan en la mente, no existen.

También se puede decir que la aspiración humanista de la igualdad de todos los hombres apunta a lo mismo que la utopía de la anarquía filosófica. Entendiendo esa "arquía" como algo de obra humana, como es toda Ley tal como la concebimos los hombres.
Así el símbolo de Dios no es un triángulo o el pico de la pirámide y mucho menos con un ojo dentro.
El símbolo que más se acerca a lo que Dios es y debe representar es un pentagrama musical.

Luego es verdad, en este sentido, que, al igual que las personas divinas no existen en cuanto que no las podemos concebir sino como objetos mentales, Dios no existe. Para acceder a Dios hay que superar el límite mental que tal objeto nos marca.
Dios a través de satánicos y proscritos por nuestra cultura y religión nos lo ha estado diciendo. Y también a través de poetas y místicos... y de gente sencilla (no confundir con una persona simple que es la meramente iniciada en lo académico, en el conocimiento, la reducida a tal espejuelo).

La Realidad no es piramidal y Dios es musical (ni siquiera circular).

jueves, 4 de diciembre de 2008

Cómo quiero a los ateos!


Tranquilos newagers que a vosotros también os tocará en vuestro turno. Los unos los otros y nosotros, es decir, a todos nos gustaría estar unidos en un mismo paraguas, iglesia, facción o legión. Pero no nos lo parece.
En verdad, estamos en una misma barca, la Humanidad. Es triste que Cristo marque una línea. O mejor dicho, es triste que hagamos que Cristo marque una línea. Y también es triste que cuando alguien de un lado hace algo que es apropiable por alguien de otro lado, en vez de ser signo de disolución de fronteras, nos reafirmamos y las remarcamos.
Todo esto venía porque quería traer este texto de un tal Carlos González. Es el siguiente:
"El ateo, al rechazar a Dios, lo que rechaza es la imagen que él se ha formado de Dios, y es posible que, si hubiera sabido a tiempo que había otras imágenes y las hubiera aceptado y vivido de antemano, no habría llegado a la negación. Es fácil descartar el ídolo que uno ha fabricado cuando deja de funcionar. 'Yo tampoco creo en el dios en que los ateos no creen', declaró certeramente el patriarca Máximo IV".
Al menos en la Iglesia Católica, todo aquello que se escapa de los dominios de la razón, de esa razón racional y científica, lo buscamos fuera, "objetivada", en la fe en un texto que llamamos Revelación, en un texto que llamamos Magisterio y en una cosa que se llama Tradición que generalmente nos la sacamos de la manga sin saber si va con mayúscula o con minúscula.

Los tiempos cambian y con ellos sus signos. No hay nada nuevo bajo el sol y a la vez no hay recetas cuajadas en el pasado para el presente.
Sería muy significativa la respuesta a esta pregunta: de qué no hablamos los católicos? Y no me digáis diciendo que del sacerdocio femenino que os doy un capón.

Sigo la serie de posts y comentarios que encontraréis tanto aquí como aquí.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Publicidad de una Fundación declaradamente atea


«Probablemente no hay dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida».

Es de lamentar que a Dios se le considere fuente de preocupación.
En qué hemos estado y seguimos fallando?

jueves, 27 de noviembre de 2008

A propósito de Lewis │ y 02



Por eso ahora consideremos la cita en sí, sin supuesta autoría ni fe en ella.

"No consideraremos milagrosa ninguna experiencia que podamos tener, sea la que sea, si de antemano mantenemos una filosofía que excluye lo sobrenatural."

Y es cuando le hacemos una crítica. Antes, en la parte 01, nos enzarzábamos unos con otros. Ahora empecemos la crítica y el análisis. A los creyentes, digo. Pues los ateos ya han empezado a hacerla 3 horas luz antes.
La conclusión de un ateo es que Lewis dice que "si desde una postura científica no hay milagros, los milagros son una invención".
La conclusión de un creyente es que Lewis dice que "desde la credulidad de la Fe, podemos considerar milagro aquello que nos sorprende grandemente", puesto que a lewis se le supone creyente y no va a tirar piedras sobre su tejado.

Es diferente la crítica que le puede hacer un ateo a la que le haga un creyente. Ya que el ateo tiene presente ante sí a un contrario (alguien) que parece soplar a su favor. Sin embargo, el creyente tiene un texto de Lewis a justificar, a limpiarlo de la lectura del ateo, pero que si de verdad lo quiere criticar bien tiene que considerar la cita sin autor, es decir, ya no hay un CSLewis como causa.
Y si se quiere un consenso se empezará por ahí: estudiar el mensaje sin tener en cuenta al autor. Es decir, lo que el creyente tiene que hacer lo va a proponer a todos en pro de la objetividad. Paradójicamente, el creyente propone no tener en cuenta la fe y está reduciendo la Razón.

Y se nos pueden ocurrir cosas como lo siguiente:
"De antemano no se excluye nada! Lo que se excluye, y a posteriori, es lo extraño que se incluye ya se diga que es sobrenatural o que se cuela como natural siendo no-natural.
Pues lo sobrenatural no se mete con calzador, ni es extraño; luego, también es natural. Es decir, nadie excluye nada sino que incluye lo que cree necesario para quedarse tranquilo."
Como si se tratara de un creyente que no le gusta la fórmula de CSLewis y que acaba diciendo básicamente lo mismo.

Y... bla bla bla.

Por tanto, se puede afirmar o negar a Lewis de manera objetiva, unánime? O confundimos objetividad con pensamiento único?
Ah, los objetivistas. Fíjense si alguna vez la lanzan ellos. También es muy significativo como usan la palabra "relativismo".
Y no estoy ni negando la objetividad, ni afirmando el relativismo.
En todo caso, los ateos son los que dirían, más a una, amén. Y entre los creyentes, mas división.

A propósito de Lewis │ 01


"No consideraremos milagrosa ninguna experiencia que podamos tener, sea la que sea, si de antemano mantenemos una filosofía que excluye lo sobrenatural."
C. S. Lewis
Hoy me he encontrado con esta cita.
Tengo fe en que son palabras de CSLewis, luego lo está diciendo.
Tengo fe en lo que me han contado de CSLewis. Es de suponer que lo dice alguien creyente, católico, intelectualmente muy válido,...

Pero la frase se las trae. Es una de esas que no se sabe muy bien por donde cogerla.
Servidor podría decir: "Señores ateos, este señor es creyente. Y sin embargo, después de decir esto, murió siéndolo". Entonces los ateos se dividen: unos verán necedad y otros se escandalizarán.
Los creyentes somos capaces de entender a Lewis, a los escandalizados y a los que ven necedad. Sin embargo, muchos no comprenden ni a uno ni a otros ni a las diversas lecturas de la cita; y lo peor es que, al pensar en los ateos, piensan: "pobrecitos!".

Y claro, si ya es jodido ver a Lewis desde el punto de vista de un necio o de un escandalizado, por ser ateo, como para que encima se vean incomprendidos por algún creyente de los que están de moda, estadísticamente hablando.

Así, a los creyentes, les podría decir: "Hermanos, no os dais cuenta! Qué estamos pretendiendo? Qué cuento nos han contado?" [Las palabras dirigidas a los ateos genera simpatía a los creyentes. Y estas genera simpatía a los ateos].
Es entonces cuando los creyentes se levantan todos los demonios en masa a una o turnándose, según lo peor que sea.

Claro que Lewis lo dijo en un contexto (si en verdad lo dijo) que ahora desconocemos. Parece como estar diciendo que "todo es del color del cristal con que se mira". Pero con el cristal con que Lewis mira, podría considerar un amanecer como milagro.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

En diálogo con un ateo │ 02


El ateo, no un ateo ni ese ateo. Sino, el ateo. Es posible hablar de "el ateo" sin incurrir en una falacia de falsa generalidad?
A ver, reformulo lo dicho.

En la Iglesia se dice que el ateo es ateo por su soberbia. Dado que el ateísmo (como acto humano) es un pecado, no más. Y todos los pecados son en el fondo de soberbia.
El ateísmo (como corriente de pensamiento) surge de una actitud soberbia de una época. Así como despersonalizando.

No se está hablando de estar orgulloso de ser ateo. Sin embargo, sí que podemos hablar de honestidad señalando la adscripción filosófica o existencial de cada cual. Es más, pienso que se debería de hablar de honestidad y de legitimidad.
Los ateos, mero plural de su genérico, piden demostraciones de lo que se afirma. Algo muy sensato, lógico y propio. Y tradicionalmente se dedican a desmontar, bien desmontadas generalmente, las demostraciones.
Y los creyentes vamos desmontando los desmontajes o intentar salir al paso a la próxima vez, con la inteligencia racional que no basta, con la emocional luego y con la social después.
Por eso apelar a la comprensión es aumentar la concepción de la razón unos grados más. Y ese crecimiento redunda primero en los ateos y consecuentemente en los creyentes. Pues toda esta dinámica parte de nosotros, de los que queremos afirmar.

Pero la Razón no es (en mi opinión, explicito) la razón tal como se entiende hoy comúnmente por todos o la Razón, esa diosa de la Ilustración. Y el ateo no ve solo lo que en virtud de la razón (la reducida) manifiestan los creyentes, sino también sus incoherencias, falsedades e hipocresías. Y así es muy fácil, casi automático, juzgar de soberbia a quien critica desde fuera.
Y el juzgar es lo que tiene: ciega y mutila al falso juez y al falso reo.

Para saber lo que es eso de la Fe, primero hay que saber lo que eso de la Razón. Pues sabemos y afirmamos que lo sobrenatural se asienta sobre lo natural. Y en eso de la Razón vamos todos juntos. La conversión es algo pendiente para todos. No es tan simple como que los ateos vengan a las posiciones de los creyentes (al menos mientras éstas sean las que son hasta ahora).
Los ateos nos despiertan. No para luchar contra ellos sino para cambiar en nosotros lo que no va con Dios.

En diálogo con un ateo │ 01


No sabría definir qué es eso de la Razón o eso de la Fe.
Ya sé que en estos debates es muy típico pedir definiciones unos a otros que nunca acaban de satisfacer, así como hilar tan tan fino (esto se manifiesta también en un eterno "no me has comprendido") que tampoco acaba de servir.
La Razón no sé si se identifica con la sique, la soma, la fisis, el alma o el espíritu (que no sé cual es la distinción de estas dos últimas, pero parece que en algunos textos la hay).
Por lo que veo, para ti la Razón se englobaría dentro de la sique, como decías a Carlos. Y que Carlos consideraría que ambas se identifican.
Sabemos que es mejor no considerar tales cosas por separado sino que tan solo son distinciones abstractas de una unidad. La sique, la soma y la fisis no son tres piezas o tres partes orgánicas como cabeza, tórax y abdomen. Ni si quiera piezas, dimensiones o niveles de profundidad de la realidad. No es correcta, a mi entrender, la correlación de sique-soma-fisis con cerebro-sistemanervioso-cuerpo. Ni tampoco considerar la razón como las reglas del pensamiento consciente.
Como nociones que surgen de la abstracción, al igual que no las considería piezas de la naturaleza humana, tampoco me parecería correcto hacer un montage algebraico de conjuntos, subconjuntos, intersecciones y leyes (tanto de composición interna como externa), generando así un espacio algebraico n-dimensional para situar a cada cual en su lugar. Ya que las esencia, per se, no son cosas.

Si hay una esencia que podemos considerarla como un algo es la del ser humano, su sub-stancia. Y la esencia del ser humano es una y no una suma o un conjunto de varias.
Siempre hemos oído que el hombre es de naturaleza racional. Por tanto, ya que el hombre, en su todo, es racional, la Razón no la identificaría ni si quiera con la sique, sino en todo caso con el mismo ser hombre con todas las distinciones abstractas de sí mismo.
Los animales, por no ir a modos de vida más simples, son de naturaleza relacional. Y el hombre sería racionalmente relacional. Luego, y resistiéndome a definir la razón, diría que la razón es más que la sique, la soma y la fisis juntas, valga la expresión, sin ser nada de esas cosas, en virtud de lo que decía de las piezas, las dimensiones o los conjuntos.
De ahí que, propiamente, la naturaleza del hombre sea amorosa (en el sentido más aproximado a lo que vengo diciendo).

El considerar la razón como integrante de la sique, me da la impresión que se identifica con las meras reglas lógicas. Y a ese nivel tan reducido nos enseñan a manejarnos, tanto la Ciencia como en los Seminarios. Pues es lo que verdaderamente tenemos la impresión de controlar, y siempre se nos escapa pues no es algo separado de lo demás.

Después de esto, se definiría la Razón pues de momento no tenemos más que una intuición (digo "no tenemos más que una intuición" considerando solo lo dicho en este post).

Si lo que quieres decir es que ambas surgen de la naturaleza humana, no tendría mucho que discutir, pero supongo que no es únicamente eso.

Si usamos el verbo surgir, pues sí. Básicamente digo eso y no tendríamos mucho que discutir.
Quizás no sea únicamente eso, pero pienso que tampoco hay mucho más.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La soberbia del ateo


Para ver la soberbia, hay que definirla como es; y "el seréis como dioses", en cuanto palabras del mismo demonio que son, no la definen en verdad.
Alguien reconoce que en un acto de soberbia esté pretendiendo ser como Dios?

En efecto, el recurso a tildar de soberbio al ateo es un cliché gastado (como de soberbia al ateísmo). Es más, diría que es un cliché vacuo lanzado al aire como reacción pareciendo espontánea pero siendo aprendida en verdad. Es una reacción igual de aprendida pareciendo espontánea que la manifestada al oír una crítica al creyente medio/moda o a una política pasajera eclesial se considerándola mecánicamente como falsa o ataque.

El que se dé ese estéril cliché no quiere decir que quien no crea en los elfos, en las hadas o en los espíritus del bosque sea soberbio, como tampoco tiene ninguna relación que quien deje de creer en Dios empiece a creer en ellos.
Soberbio sería en todo caso que quien no crea que existen pretenda eliminarlo del lenguaje.

Para un creyente, los estudios sobre la Sábana Santa le pueden reportar y le reportan "firmeza" en la Fe. Y los pensamientos sobre ella son tan confortantes como pensar en un árbol para quien cree en los espíritus del bosque.
Ya que aunque no pertenezca al Depósito de la Fe y la Ciencia nunca va a decir más de lo que dice al respecto -y ni la Iglesia tampoco-, los creyentes pensamos que esa síndone es en verdad la santa, que fue esa tela la envolvente de Jesucristo yacente, aunque cuando nos ponemos a hacer discursivas dialécticas digamos lo que decimos pues no se pueda decir más pues esa convicción u opinión no es más que que un convencimiento interno o una consideración meramente personal.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El eterno debate sobre la existencia de Dios


Por Zenit tengo conocimiento de esta noticia: Pincha para leer.

Se trata de un debate entre tres creyentes y tres ateos. Destaco unas frases:
"Sólo hay un modo válido de responder en positivo sobre esta cuestión que se nos plantea: sabiendo que Dios existe."
"No se puede demostrar la no existencia de algo, y que la comprobación viene siempre por parte del que afirma la existencia "Toda afirmación es falsa mientras no se demuestre lo contrario".
Es decir, los creyentes creemos y los ateos no creen por nuestras incoherencias, hipocresías, falsedades, dobleces,...

Ahora bien, desde la no creencia, ante la imposibilidad teórica de encontrar una afirmación infalible, cabe una actitud abierta y comprensiva. Esto lo facilita el encontrar la misma actitud entre los creyentes, claro.
Por tanto, no se trata de llegar a demostrar la no-falsedad -que es más fácil que demostrar la veracidad-, sino del enriquecimiento mutuo independientemente de la existencia de Dios, puesto que la verdad y el amor es igualmente alcanzable para todos, al margen de la consideración metafísica de un "sujeto contenedor de tales cosas".

Ya que la evidencia de la fe, así como la evidencia de la verdad, surge de un convencimiento interior cuya fuente emana del interior.